lunes, 14 de abril de 2014

MEMORIAS DE UN CORTESANO DE 1815. LOS EPISODIOS NACIONALES de Benito Pérez Galdós

  MEMORIAS DE UN CORTESANO DE 1815

  Segunda novela de la Segunda Serie de "Los Episodios Nacionales" en la que nos describe el ascenso del arribista Pipaón.
  Personajes: Juan de Pipaón, Ugarte, Fernando VII.

  FICHA:

  Editorial:   Destino

  Formato:   Tapa Dura
  Año:          2008
  Páginas:     105
  Precio:       30 euros

  Numerosas referencias históricas encontraremos durante la lectura de esta fantástica novela de Pérez Galdós, aliñado todo con un gran sentido del humor que permite al lector no solo aprender de nuestra historia sino que además hacerlo con placer.
  Fernando VII "el Deseado" está en nuestro país y empieza pronto a gobernar como un déspota. Galdós con ese rigor histórico que le caracteriza inicia la novela describiéndonos uno de los momentos más importantes de nuestra historia: El Manifiesto de los Persas. Este manifiesto defendía la vuelta al absolutismo y la abolición de las reformas llevadas a cabo por las Cortes de Cádiz. En este manifiesto los absolutistas describen la situación caótica que vive el país tras la finalización de la Guerra de Independencia no por la destrucción y muerte que ésta acarreó al país sino por el cambio de régimen político que se produjo pasándose del absolutismo al liberalismo. Entre otras cosas piden a Fernando VII que convoque nuevas Cortes siguiendo el modelo del Antiguo Régimen, es decir, que se reunieran por estamentos y que anule la Constitución de 1812. Este Fernando VII es considerado como uno de los peores reyes que hemos tenido en la historia porque entre otros motivos nunca mantuvo su palabra; de esta manera promete a los liberales jurar la Constitución de 1812 y volver a Madrid tras el Tratado de Valençay pero no cumple; más tarde jura la Constitución tras el Pronunciamiento de Riego (en 1820) e inmediatamente lsolicita ayuda a la Santa Alianza que envía a nuestro país a "Los Cien Mil Hijos de San Luis" para restituir el absolutismo.
  Si este Manifiesto es importante lo es porque muesta a Fernando VII el fuerte apoyo que tiene de los sectores absolutistas y del ejército lo que lo animará a dar el paso adelante.

  Si siguiéramos analizando los distintos aspectos históricos que nos describe Galdós nos encontraríamos con referencias al Congreso de Viena o a la nueva legislación que quieren implantar los absolutistas españoles.
  Por otro lado Galdós nos muestra su afinado sentido del humor e ironía a la hora de describirnos la sencillez con la que el protagonista asume su condición de arribista, por ello no duda en cambiar de nombre pasando de Juan Bragas a Juan de Pipaón. En muchos momentos nuestro protagonista nos recuerda más a un pícaro del siglo XVII que a un cortesano del siglo XIX sobre todo por el humor edel que se vale para explicar su ascenso; además como todo buen pícaro necesita un amo, o en este caso un protector y por ello se cobijará bajo el manto de entre otros don Buenaventura, Ugarte u Ostolaza. Y no solo nos recuerda a Lazarillo de Tormes o a Don Pablos de Quevedo; hay fragmentos de la novela que inevitablemente nos recuerdan al conceptista Quevedo como por ejemplo aquel en el que describe a Fernando VII, ¿quién al leer este párrafo no recuerda inmediatamente el famoso "érase un hombre a una nariz pegado"?:

  "Su nariz era desaforadamente grande, corva y caida: una especie de voluptuosidad, una crápula de nariz. La carne, superabundante, había crecido representando con fértil desarrollo su preponderancia en aquella naturaleza".
  
  Como podemos apreciar en la novela nos encontramos con referencias históricas, humor, requiebros a nuestra literatura del siglo de oro, y por supuesto mucha crítica. En resumidas cuentas Galdós nos regala otra verdadera obra de arte.