lunes, 12 de mayo de 2014

LA SEGUNDA CASACA. LOS EPISODIOS NACIONALES de Benito Pérez Galdós

  La Segunda Casaca

  Tercera novela de la Segunda Serie de los Episodios Nacionales fue publicada en 1875, nos describe el proceso político y militar que llevó a España al periodo denominado Trienio Liberal (1820-23).
  Personajes:  Pipaón (Juan Bragas), Salvador Monsalud, Genara.

    FICHA:


  Editorial:   Destino
  Formato:   Tapa Dura
  Año:           2010
  Páginas:    122
  Precio:        30 euros

  En esta tercera entrega Galdós nos transporta hasta los años inmediatamente anteriores al Trienio Liberal (1820-1830), uno de los periodos más importantes de la historia contemporánea española pues se abolió el absolutismo iniciándose ese pequeño lapso de tiempo en el que triunfé en España el liberalismo.
  Galdós, no podía ser de otra manera, desde las primeras páginas nos describe con esa humor ácido (sulfúrico) que le caracteriza "el buen funcionamiento del estado absolutista"; y para comprobarlo nada mejor que un ejemplo:

  "... y al fin entró el célebre don Martín Garay, que más que hombre era una escuela, pues trajo al ministerio todo un plan e idea completa para reformar la Hacienda Pública, tarea equivalente a beberse el mar o a ponerse por montera el Moncayo. Gozaba aquel señor de mucha fama, que aún conserva su nombre; pero todos los hombres de mi tiempo, desde el Rey y los ministros y el clero hasta el último zascandil, se pusieron en contra suya, y tuvo que salir del ministerio y marcharse con la música a otra parte. Por fortuna no tuvo tiempo de hacer nada de provecho; que si le dejáramos, capaz hubiera sido de volver la Hacienda del revés, elevando los ingresos y mermando los gastos. Su sucesor Imás era un bendito"

  Decididamente lo que interesaba en ese momento era enriquecerse individualmente pensando más en el bien propio que el colectivo, y en esto, nuestro protagonista Pipaón era un auténtico genio.

  Si seguimos haciendo hincapié en el tema histórico hay un párrafo que me parece el mejor de la novela, no solo por lo bien escrito que está sino por la magnífica descripción que hace el autor del carácter del español. Estoy hablando del momento en el que nos describe la lentitud con la que avanza el pronunciamiento de Riego y es que este teniente coronel (que se encontraba en la localidad sevillana de Cabezas de San Juan al mando de las tropas que debían dirigirse hacia las colonias americanas que se habían sublevado contra la Corona española) se levanta en armas el 1 de enero de 1820 y proclama la Constitución de 1812. De repente la sublevación parece agotarse y llega un momento en el que parece que va a fracasar hasta que finalmente, ya en el mes de marzo, parece retomar fuerza y consigue que el rey Fernando VII acabe por jurar la Constitución.
  El párrafo al que anteriormente hacía alusión nos describe la lentitud con la que avanzaba esa revolución:  

  "La revolución, como los vehículos de aquellos tiempos, como la administración española, como toda la vida de antaño, iba despacio. Parecía una cosa oficial...  Más que revolución, aquello parecía una fiesta, una cabalgata suspendida por la lluvía, una procesión atascada en los baches del camino. No había en ella el incendio popular, sino una especie de deshielo lento, inseguro, dificultoso".

  No se puede describir de una manera más bella, pero tampoco más dura el carácter del español.

  Si nos centramos en el argumento (tan genial como siempre, por cierto) nos encontramos de nuevo con Salvador Monsalud y Juan Bragas (o Pipaón). Este segundo personaje es quien realmente pasa a ser el protagonista puesto que es él quien tiene esa segunda casaca que da nombre a la novela. Podemos preguntarnos ¿a qué se refiere Galdós cuando habla de "La Segunda Casaca"? A lo largo de la novela nos responde el autor: Pipaón pasa de ser un absolutista cien por cien a ser un liberal "entregado" a la causa       -como diríamos hoy día cambió de chaqueta- porque es consciente de que el absolutismo está a punto de sufrir un duro golpe y por supuesto quiere estar al lado del bando vencedor del que pueda sacar provecho.
He de reconocer que el personaje "me cae de escándalo" más que nada por el sentido del humor que gasta a la hora de describir sus cambios de ideologías. Sin duda el gran Groucho Marx (del que soy un auténtico admirador) se tuvo que inspirar en el personaje de Pipaón cuando dijo: "Estos sin mis principios. Si no le gustan... tengo otros".

  En cuanto a Salvador aparece en la novela para pedir -mejor dicho, amenazar- a Pipaón que mueva todos sus contactos para que liberen a su madre que aún se encuentra en las cárceles de la Inquisición. Además se convierte en uno de los liberales que más se mueven para conseguir que triunfe el pronunciamiento; pero una vez que éste triunfa abandona la política de manera incomprensible.

  Otra magnífica novela de Galdós y van ya...