jueves, 3 de noviembre de 2016

EL COLECCIONISTA de John Fowles



    Una pregunta que los aficionados a la lectura y al cine se suelen hacer es ¿qué hago, veo primero la película o leo la novela? También cabe otra pregunta que hacerse para aquellos que van un poco ajustados de tiempo y no quieren perderlo y por ello tienen la duda de ¿será mejor la peli o el libro? A la primera pregunta yo siempre respondo que mejor leer primero la novela pues en tu cabeza imaginas los rostros de los personajes, sus modos de actuar y sobre todo porque suelen ser mucho más detallistas que las  películas que suelen tener una duración que oscila entre los 90 y 120 minutos. Después de leer la novela ves la cinta y podrás rellenar aquellas lagunas que ésta tenga respecto al escrito, incluso en alguna de ellas te darás cuenta de algunos detalles que durante la lectura no percibiste.
  A la segunda pregunta por regla general respondo que siempre es mejor la novela que la película pero eso no quita que haya honrosas excepciones como “El Nombre de la Rosa” o “El Padrino” en las que las cintas al menos son tan buenas como las novelas.
  Aquí vamos a escribir sobre la versión cinematográfica que hizo Willliam Wyler (1965) de “El coleccionista” de John Fowles (1963). En mi caso para no ser incongruente con lo que predico decidí leer primero la fabulosa novela del escritor inglés. “El Coleccionista” fue su opera prima y en ella ya mostró todo lo que tenía que ofrecernos.
  El argumento de la novela es sencillo: un hombre que no es capaz de adaptarse a la sociedad (quizá porque ésta también lo excluye debido a sus rarezas) se enamora de una chica. Además le toca la lotería (hasta ahí todo bien) pero en su mente retorcida decide secuestrarla, encerrarla en un sótano y dejarla allí hasta que ésta se enamore de él, algo que él cree que sucederá en menos de un trimestre.
  Como vemos el argumento da efectivamente para un buen guion de cine, creo que hasta el compatriota de Fowles , Alfred Hitchcock lo firmaría.
  Pero ¿qué es lo que realmente hace magnífica la novela y lo que la diferencia del film de Wyler? Su estructura. Ésta tiene tres partes claramente diferenciadas. En la primera el narrador es el secuestrador que se presenta a él mismo como una persona dulce, cariñosa, incomprendida y sufridora (en resumen, parece presentarse como la víctima de una sociedad que no lo quiere). A la chica nos la presenta por el contrario como una persona de clase alta (quizá algo snob), con fuerte carácter e inteligente.
  En la segunda parte la narradora de la historia es la chica. Ella nos presenta a su secuestrador como un psicópata, un enfermo que no sabe lo que hace; mientras que ella sorprendentemente sigue apareciendo como una chica algo altiva aunque mucho más débil a como nos la quería presentar el secuestrador; y muy culta (como nos muestra por ejemplo en las discusiones que mantienen sobre Arte o sobre la novela de Salinger “El Guardian entre el Centeno”).
  En la tercera parte el narrador vuelve a ser el secuestrador, por lo que volvemos a un enfoque similar al de la primera parte.
  En la película William Wyler utiliza solo un par de escenas para que veamos las diferencias sociales entre ambos protagonistas. En la primera vemos el trato grosero que los compañeros de trabajo dan a Fredd (se burlan de él debido a su gusto por la colección de mariposas); mientras que en la segunda escena (la de presentación de Miranda) la protagonista aparece rodeada de chicos y chicas que salen de la facultad.
  La estructura de la novela es importante respecto a la cinta cinematográfica porque Wyler tiene muchas dificultades para plasmarla por lo que finalmente ésta no aparece en la misma. Tenemos que tener en cuenta que en la primera y segunda parte de libro aparecen narrados los mismos hechos pero descritos desde dos puntos diametralmente opuestos (es por ello por lo que prefiero la novela a la película).

  Hay otro aspecto que no aparece tan claro en el film, quizá porque Wyler prevenido de la polémica que éste suscitó entre la crítica decidió darle menos –o ninguna- importancia. Estoy hablando de la lucha de clases. Podrán decir ¿qué tiene que ver que un loco enamorado secuestre a una chica con Marx y las clases sociales?  Bien, la crítica arreó duramente a Fowles porque nos presentó a un inculto, hombre perteneciente a la clase media baja como “verdugo” y a una chica, culta y de clase alta como “victima”.  Vaya, una lucha entre ricos y pobre. Fowles se defendió comentando que eso no es lo que defendía en su novela sino que cualquier persona perteneciese a la clase social que fuese tenía como derecho fundamental el de la educación puesto que de esta forma podríamos librarnos de personas que por carecer de dicha educación fuesen un peligro real para la sociedad. Recordemos que el libro lo escribió en 1963 cuanto el porcentaje de escolarización obligatoria era mínimo si lo comparamos con la actualidad.
  Esta crítica se produce el  mismo año (1963) en el que Joseph Losey estrena su film “El Sirviente” donde ya se aprecia esa dicotomía clase baja-alta (el mayordomo que acaba por dominar al señor al que sirve). 
  Un aspecto que en cambio está muy bien trabajado por Wyler es  la importancia que le da al hobby de Fredd (que así se llama el protagonista): coleccionar mariposas. Y me gusta porque en esta ocasión la imagen sirve de mucho para que el espectador comprenda la metáfora que nos presenta Fowles: para Fredd tener secuestrada a Miranda (la protagonista) se trata de algo tan fútil pero tan bello como lo es el coleccionar mariposas. Las similitudes son claras: Miranda= mariposas, sótano=vitrina y lo único que no cambia es él que disfruta admirándolas. El protagonista no lo ve como algo malo (el secuestro) sino algo que con el paso del tiempo se acercará al concepto de belleza que él tiene.
  Otro aspecto importante es el motivo por el qué Wyler se decanta por adaptar la novela de Fowles. Si exploramos en su filmografía comprobaremos que aparecen con anterioridad algunas cintas que nos muestran algunos esbozos que encontraremos en la novela. Por ejemplo en la película “La Heredera”  (1949) Wyles nos muestra a la protagonista encerrada en su mansión, en un ambiente claustrofóbico, y de la que no quiere salir porque quien está a fuera quiere acabar con ella. En este caso la mansión se convierte en la fortaleza que la debe salvar, más que en una cárcel en la que sufrir.
  También se inspiró en la película estrenada en 1960, “El fotógrafo del  pánico” de Michael Powell donde el protagonista (otro psicópata) es presentado como un hombre débil, indefenso y afable. Además realizó el film en color para intensificar el horror de lo narrado; este punto es importante porque Wyler en un primer momento tenía pensado realizar la película en blanco y negro pero después se convenció que en color obtendría un mayor dramatismo aprovechando sobre todo la piel blanca y el color de pelo rojizo de la protagonista.
  En mi opinión nos encontramos ante dos obras maestras porque se complementan a la perfección, con unos personajes perfectamente trabajados tanto por el escritor como por los actores que les dan vida en la cinta; con unas imágenes que nos ayudan a entender mejor la novela y por qué no decirlo con una banda sonora excepcional que consigue que el espectador viva con el mismo suspense la acción que el lector que no puede dejar de leer a Fowles.
  Dos obras maestras que hay que leer, ver y disfrutar.